2025 Fue el Peor Año para la Libertad en Internet
Una coalición que monitorea los apagones de internet ha publicado conclusiones que pintan un panorama desolador de la conectividad global: 2025 fue el peor año registrado para la libertad en internet. La coalición #KeepItOn documentó 313 apagones en todo el mundo, con una tendencia particularmente alarmante que ha ido emergiendo: los gobiernos ya no se limitan a cortar internet de forma generalizada. Ahora apuntan específicamente a las herramientas que las personas utilizan para sortear esos cortes.
Los servicios VPN, Telegram y Signal se encuentran entre los principales objetivos. En el informe se identifica a países como Venezuela y Bielorrusia como responsables de bloquear intencionadamente estas herramientas como parte de esfuerzos coordinados para suprimir la disidencia y controlar el flujo de información.
Qué Aspecto Tiene Realmente un Apagón de Internet
El término "apagón de internet" puede sonar abstracto, pero la realidad es concreta y perturbadora. Los apagones van desde cortes nacionales totales hasta bloqueos quirúrgicos de plataformas o servicios específicos. Este último caso es cada vez más común y, en cierto modo, más insidioso.
Cuando un gobierno bloquea una aplicación específica como Signal o Telegram, no está simplemente cortando un canal de comunicación. Está atacando la capa de privacidad que ofrecen esas herramientas. Las aplicaciones de mensajería cifrada son utilizadas por periodistas, activistas, grupos de oposición y ciudadanos ordinarios que tienen motivos para creer que sus comunicaciones están siendo monitoreadas. Bloquearlas es un ataque directo contra la comunicación privada en sí misma.
Los servicios VPN reciben el mismo trato. Dado que las VPN pueden enrutar el tráfico a través de servidores en otros países, históricamente han permitido a los usuarios acceder a contenido bloqueado. Los gobiernos, conscientes de esto, han invertido en tecnología para detectar y bloquear el tráfico VPN, en ocasiones con considerable éxito. El informe de #KeepItOn deja claro que esta dinámica de gato y ratón se está intensificando, y que los estados están desarrollando capacidades de bloqueo cada vez más sofisticadas.
Por Qué los Gobiernos Apuntan Específicamente a Estas Herramientas
El patrón de ataque contra las VPN y las aplicaciones cifradas revela algo importante sobre lo que los gobiernos temen. Los apagones generalizados son instrumentos contundentes que interrumpen la actividad económica, irritan al sector empresarial y atraen la atención internacional. El bloqueo selectivo de herramientas de privacidad es más preciso: reduce la capacidad de los disidentes y periodistas para organizarse y comunicarse, mientras deja suficiente internet funcional para evitar una reacción generalizada.
Venezuela y Bielorrusia no son casos aislados. El informe documenta este enfoque en múltiples regiones y contextos políticos. Lo que tienen en común es el reconocimiento de que controlar el flujo de información durante momentos de tensión política, elecciones o disturbios civiles requiere interrumpir las herramientas que hacen posible la comunicación privada y resistente a la censura.
Esto también explica por qué el bloqueo de VPN se ha convertido en una prioridad junto con las restricciones a las aplicaciones de mensajería. Ambas tecnologías sirven propósitos relacionados: una protege el contenido de la comunicación, la otra puede proteger el acceso a las plataformas donde tiene lugar esa comunicación. Juntas, representan un obstáculo significativo para la vigilancia y censura estatal, que es precisamente la razón por la que son objeto de ataque.
Qué Significa Esto para Usted
Para la mayoría de los lectores en países con acceso abierto a internet, 313 apagones pueden parecer algo lejano. Sin embargo, vale la pena comprender la infraestructura y la lógica política detrás de estas restricciones, por varias razones.
En primer lugar, la libertad en internet no es estática. Países que actualmente permiten un acceso relativamente abierto han implementado, en distintos casos, restricciones temporales durante elecciones o disturbios civiles. Las herramientas y justificaciones utilizadas en Bielorrusia o Venezuela están al alcance de cualquier gobierno dispuesto a aplicarlas.
En segundo lugar, el ataque a las VPN y la mensajería cifrada representa un desafío más amplio a la privacidad como concepto. Cuando los estados invierten en bloquear herramientas de privacidad, están haciendo una declaración política sobre quién debería tener acceso a la comunicación privada. Esa conversación afecta a las normas a nivel global, no solo en los países donde se producen los apagones.
En tercer lugar, para cualquier persona con conexiones personales, profesionales o periodísticas en regiones afectadas, comprender el estado actual del acceso tiene una importancia práctica. La comunicación con contactos en países que experimentan apagones puede ser poco fiable o estar monitorizada, y los canales que funcionaban anteriormente pueden haber dejado de hacerlo.
También vale la pena señalar lo que el informe implica sobre los límites de las soluciones técnicas. Las VPN y las aplicaciones cifradas están documentadas como objetivos precisamente porque funcionan, hasta cierto punto, pero también porque pueden ser bloqueadas. Ninguna herramienta por sí sola ofrece protección garantizada frente a un actor estatal decidido con infraestructura de bloqueo sofisticada.
Conclusiones
- La coalición #KeepItOn documentó 313 apagones de internet en 2025, el número más alto registrado hasta la fecha.
- Gobiernos como los de Venezuela y Bielorrusia están apuntando específicamente a servicios VPN y aplicaciones de mensajería cifrada como Telegram y Signal.
- El bloqueo selectivo de herramientas de privacidad es cada vez más preferido frente a los apagones generalizados porque es más preciso y genera menos disrupciones económicas.
- Las VPN y la mensajería cifrada pueden ser, y están siendo, detectadas y bloqueadas por actores estatales. Reducen el riesgo pero no lo eliminan.
- Las condiciones de libertad en internet pueden cambiar rápidamente. Mantenerse informado sobre las condiciones de acceso en regiones relevantes para su trabajo o conexiones personales es un paso práctico.
- Apoyar a organizaciones que documentan y abogan contra los apagones de internet, como #KeepItOn, contribuye al registro público más amplio sobre estas restricciones.
La weaponización de internet descrita en este informe no es un problema técnico lejano. Refleja decisiones políticas deliberadas sobre quién puede comunicarse, con quién y bajo qué condiciones. Comprender el alcance y los métodos de estos apagones es el punto de partida para abordar seriamente lo que la libertad en internet realmente requiere.




