Una descarga gratuita reveló los movimientos de un colega

Un nuevo informe especial del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) comienza con un ejemplo sorprendente de lo casual que se ha vuelto la vigilancia masiva a través de la publicidad en línea. El periodista Nicolas Baudoux, que trabaja en el periódico belga L'Echo, obtuvo datos de ubicación de un colega sin pagar un solo centavo. Un corredor de datos con sede en Estados Unidos proporcionó datos de seguimiento de dispositivos móviles que cubrían solo dos semanas de 2025, información que, según CPJ, era lo suficientemente detallada como para reconstruir dónde había estado esa persona.

El ejemplo no es una acción aislada. Ilustra un punto mucho más amplio que CPJ plantea a lo largo del informe: el ecosistema publicitario comercial, construido sobre la recopilación constante de ubicación, uso de aplicaciones y datos de comportamiento de teléfonos inteligentes comunes, ha creado una infraestructura que puede utilizarse con la misma facilidad contra periodistas, editores y sus fuentes.

Por qué el ecosistema publicitario es un riesgo de vigilancia

La publicidad en línea funciona gracias a una vasta tubería de recopilación de datos en gran parte invisible. Cada vez que un teléfono se conecta a una aplicación, a un sistema de ofertas en tiempo real o a un servicio basado en ubicación, puede generar un punto de datos que se registra, empaqueta y vende. Los corredores de datos agregan estos puntos de numerosas aplicaciones y servicios diferentes, y luego los revenden, a menudo con pocas restricciones sobre quién es el comprador o qué planea hacer con la información.

La investigación de CPJ se basa en entrevistas con expertos que explican que esto crea riesgos para los periodistas de dos maneras principales. Primero, los periodistas que trabajan en entornos hostiles o en el exilio pueden ser rastreados a través de los mismos flujos de datos comerciales que los anunciantes utilizan para mostrar anuncios dirigidos. Segundo, debido a que estos datos cambian de manos a través de mercados comerciales y no mediante procesos legales, pueden eludir muchas de las protecciones que normalmente se aplicarían si una agencia gubernamental intentara obtener la misma información directamente de un operador telefónico o una empresa tecnológica.

El informe también destaca una dimensión transnacional del problema. Un periodista que informa desde un país puede ser rastreado utilizando datos comprados a un corredor con sede en una jurisdicción completamente diferente, lo que complica cualquier esfuerzo por aplicar leyes locales de privacidad o protecciones de libertad de prensa. CPJ señala que los marcos legales existentes no han seguido el ritmo de la facilidad con la que este tipo de datos cruza fronteras y cambia de propietario.

Brechas en la protección y el camino a seguir

Uno de los puntos más sobrios del informe de CPJ es lo pocas salvaguardas legales efectivas que existen actualmente en torno a este tipo de comercio de datos. Gran parte de la información que recopilan los corredores se trata como un producto comercial en lugar de datos personales sensibles, lo que significa que a menudo escapa al tipo de escrutinio legal que se aplica a las solicitudes de vigilancia gubernamental. Los expertos de CPJ también expresan preocupación por cómo las herramientas de inteligencia artificial podrían facilitar aún más el análisis y la comparación cruzada de estos conjuntos de datos, lo que potencialmente aceleraría la capacidad de identificar y rastrear a periodistas individuales a gran escala.

Este no es un problema puramente europeo ni puramente estadounidense. Debido a que los corredores de datos operan a nivel internacional y venden a una amplia gama de compradores, los riesgos descritos en el informe se extienden a periodistas que cubren corrupción, conflictos o gobiernos autoritarios en cualquier parte del mundo. El historial de ubicación de un reportero, una vez disponible para la compra, no respeta fronteras.

Los legisladores en Estados Unidos han comenzado a prestar atención al problema más amplio de los corredores de datos, aunque la respuesta aún no ha alcanzado plenamente la escala que describe CPJ. Por ejemplo, el H.R. 9800 del Rep. Burchett apunta a una laguna específica de los corredores de datos que ha permitido a agencias gubernamentales comprar datos que de otro modo necesitarían una orden judicial para obtener. Si bien ese proyecto de ley se centra en las compras gubernamentales más que en la reventa comercial a cualquier comprador, refleja una creciente preocupación bipartidista de que la industria de corredores de datos necesita reglas más claras.

Qué significa esto para ti

No necesitas ser periodista para verse afectado por esto. Los mismos flujos de datos publicitarios que describe CPJ recopilan información de cualquier persona que lleve un teléfono inteligente con servicios de ubicación y aplicaciones respaldadas por publicidad instaladas. Si un corredor de datos puede vender dos semanas de los movimientos de un periodista gratis, es probable que existan datos similares de millones de usuarios comunes, disponibles para cualquiera que esté dispuesto a pagar por ellos.

Para los periodistas específicamente, el informe es un recordatorio de que la seguridad operativa ahora debe tener en cuenta la vigilancia comercial, no solo el monitoreo gubernamental directo. Reducir la exposición significa ser deliberado sobre qué aplicaciones tienen acceso a la ubicación, usar navegadores y herramientas de búsqueda centrados en la privacidad, y entender que las aplicaciones gratuitas respaldadas por publicidad a menudo conllevan un costo oculto de datos.

Conclusiones que puedes poner en práctica

Comienza por auditar qué aplicaciones en tu teléfono tienen acceso a tu ubicación precisa y revoca ese acceso para cualquier cosa que no lo necesite para funcionar. Considera usar una VPN de buena reputación junto con configuraciones de navegador reforzadas para la privacidad, a fin de limitar cuántos datos de seguimiento pueden recopilar anunciantes y corredores en primer lugar. Los periodistas que trabajan en historias sensibles deben asumir que los corredores de datos comerciales, no solo las agencias gubernamentales, son un vector de vigilancia realista, y deben tenerlo en cuenta en cómo se comunican con fuentes y colegas. Finalmente, presta atención a los esfuerzos legislativos destinados a cerrar las lagunas de los corredores de datos, ya que la presión pública y la concienciación son a menudo lo que impulsa estos proyectos de ley.