Dashlane lleva operando en el sector de la gestión de contraseñas desde 2012 y se ha ganado la reputación de ser una de las opciones más cuidadas disponibles. Esta reseña examina el producto en cuatro dimensiones clave: arquitectura de seguridad, usabilidad, relación calidad-precio y prácticas de privacidad.

Características de seguridad

Dashlane utiliza cifrado AES-256 y opera bajo un modelo de conocimiento cero, lo que significa que tu contraseña maestra nunca abandona tu dispositivo y los servidores de Dashlane solo almacenan una bóveda cifrada. La empresa utiliza derivación de claves PBKDF2 para que los ataques de fuerza bruta resulten computacionalmente costosos. Se admite la autenticación de dos factores, incluyendo aplicaciones TOTP y llaves de hardware como YubiKey en los planes de nivel superior. El panel de salud de contraseñas ofrece una visión general útil de las contraseñas débiles, reutilizadas o comprometidas, y la monitorización de la dark web funciona de forma continua, cotejando tus direcciones de correo electrónico almacenadas con bases de datos de filtraciones.

Usabilidad

La interfaz es uno de los puntos fuertes genuinos de Dashlane. Las extensiones de navegador funcionan de manera fiable en Chrome, Firefox, Edge y Safari, y el autocompletado funciona correctamente en la mayoría de los sitios. Las aplicaciones móviles son ágiles y admiten inicio de sesión biométrico. Importar contraseñas desde otros gestores o navegadores es sencillo. Un pequeño inconveniente es que la experiencia de escritorio está basada en el navegador en lugar de ser una aplicación nativa, lo que algunos usuarios encuentran ligeramente menos fluida que la de los competidores.

Relación calidad-precio

Aquí es donde Dashlane recibe más críticas. El plan Premium tiene un precio aproximado de $4,99 al mes (con facturación anual), y el plan Friends & Family es aún más caro. Bitwarden ofrece un conjunto de funciones comparable por significativamente menos: su nivel premium cuesta aproximadamente $1 al mes. La VPN incluida de Dashlane justifica parcialmente el coste si de otro modo pagarías por una por separado, aunque la VPN en sí es de calidad intermedia. Los usuarios del plan gratuito están ahora limitados a un dispositivo y 25 contraseñas, lo que resulta genuinamente limitante para el uso cotidiano.

Prácticas de privacidad

La política de privacidad de Dashlane es relativamente transparente. La empresa recopila metadatos como información del dispositivo, patrones de uso y direcciones IP, lo cual es bastante habitual en el sector. Está constituida en los Estados Unidos y sujeta a la jurisdicción estadounidense, algo a tener en cuenta para los usuarios de regiones con preferencias más estrictas en materia de protección de datos. El modelo de conocimiento cero sí proporciona una protección significativa contra el uso indebido interno o las solicitudes gubernamentales de datos dirigidas específicamente al contenido de la bóveda. Sin embargo, la recopilación de metadatos implica que Dashlane no es un servicio completamente anónimo.

La integración de la VPN de terceros es una advertencia de privacidad destacada. Hotspot Shield, que impulsa la VPN de Dashlane, llegó previamente a un acuerdo con la FTC por alegaciones de declaraciones de privacidad engañosas, un hecho que conviene valorar antes de depender de esa función.