Brave VPN, oficialmente denominado Brave Firewall + VPN, es un servicio VPN integrado en el navegador web Brave y desarrollado por Guardian, una empresa enfocada en la privacidad fundada en 2013 por el investigador de seguridad Will Strafach. Brave Software fue fundada en 2015 en San Francisco por Brendan Eich, creador de JavaScript y cofundador de Mozilla. El componente VPN se lanzó como complemento dentro del ecosistema del navegador Brave y fue relanzado de forma significativa a finales de 2024 con servidores ampliados, selección a nivel de ciudad y una auditoría independiente completada.

La infraestructura VPN está operada por Guardian, que fue adquirida por DNSFilter en agosto de 2022. A pesar de la adquisición, Guardian continúa operando el backend de Brave VPN de forma independiente. El servicio utiliza WireGuard con cifrado ChaCha20 como protocolo principal, con IKEv2 usando AES-256 disponible como opción secundaria en iOS. Todo el tráfico se enruta a través de los servidores físicos de Guardian, que la empresa afirma controlar a nivel de bare-metal con enlaces de 10 Gbps. En condiciones reales, los usuarios pueden esperar velocidades de hasta 500 Mbps, aunque las pruebas independientes han arrojado resultados más modestos. La reseña de Gizmodo de 2026 registró velocidades de descarga promedio de alrededor de 200 Mbps, mientras que otras pruebas realizadas desde una línea base de 50 Mbps mostraron una retención del 60 por ciento de la velocidad en servidores cercanos, que caía a aproximadamente el 32 por ciento en servidores distantes.

La red de servidores consta de aproximadamente 300 servidores distribuidos en más de 40 regiones en países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón, Singapur, Australia, Brasil y Sudáfrica, entre otros. Si bien esto cubre las regiones esenciales, palidece en comparación con los grandes proveedores como NordVPN, con más de 9.000 servidores en 130 países, o Proton VPN, con más de 18.000 servidores en 129 países. La distribución geográfica está muy sesgada hacia América del Norte y Europa Occidental, con una presencia limitada en Asia, África y América del Sur.

En materia de privacidad, Brave VPN emplea un notable sistema de credenciales anónimas. Al suscribirte, recibes un token de compra no vinculable que solo acredita que has pagado por el servicio. Brave no puede determinar si alguna vez te has conectado, cuándo lo hiciste, qué servidor utilizaste ni qué datos fueron transmitidos. La política de no registros abarca tráfico, solicitudes DNS, metadatos de conexión, direcciones IP y ancho de banda. Además, el proceso journald en todos los nodos VPN de producción está configurado para impedir el almacenamiento persistente de registros. Esta arquitectura fue auditada de forma independiente en dos ocasiones en 2024 por Assured, una empresa de consultoría de seguridad, que no encontró problemas graves durante las revisiones del software y la infraestructura.

El componente de firewall es una característica diferenciadora que bloquea anuncios, rastreadores y malware a nivel de red. A diferencia de una simple extensión de navegador, la VPN protege todo el tráfico del dispositivo, no solo el que pasa a través del navegador Brave. El servicio admite hasta 10 conexiones simultáneas en Windows, macOS, iOS y Android. El soporte para Linux ha sido anunciado pero aún no está disponible. No existe soporte para routers, televisores inteligentes ni dispositivos de streaming.

El rendimiento en streaming y el desbloqueo geográfico son puntos débiles. Los revisores independientes reportan resultados inconsistentes con Netflix, con contenido exclusivo de EE. UU. frecuentemente inaccesible. BBC iPlayer fue bloqueado en múltiples pruebas, y otras plataformas de streaming mostraron resultados mixtos con cortes ocasionales en la reproducción. El uso de torrents está permitido en todos los servidores, aunque la red relativamente pequeña y las velocidades variables lo hacen menos práctico que los servicios VPN especializados.

El conjunto de funciones es notablemente limitado en comparación con la competencia. No hay split tunneling, enrutamiento multi-hop, configuración de DNS personalizado, selector de protocolo ni tecnología de ofuscación para eludir bloqueos de VPN en países con restricciones. Hay un kill switch disponible, aunque inicialmente estaba limitado a iOS. La atención al cliente se gestiona a través de un sistema de tickets integrado en la aplicación, sin opción de chat en vivo.

Brave como empresa ha protagonizado algunas controversias que vale la pena mencionar. En 2020, se descubrió que el navegador añadía códigos de referencia de afiliados a las URL de exchanges de criptomonedas sin el consentimiento del usuario. El CEO Brendan Eich reconoció el comportamiento y se comprometió a convertir las funciones de afiliados en opcionales. En 2021, se descubrió una fuga de DNS que exponía las consultas de direcciones .onion fuera de la red Tor. En 2022, la VPN fue criticada por incluirse en las instalaciones del navegador para Windows incluso para usuarios no suscritos.

Con un precio de 9,99 $ al mes o 99,99 $ al año, Brave VPN se sitúa en un precio premium sin la profundidad funcional que lo justifique. Los competidores consolidados ofrecen redes de servidores significativamente más grandes, funciones de seguridad avanzadas, desbloqueo de streaming probado y soporte de plataformas más amplio a precios similares o inferiores. El servicio sí merece reconocimiento por su cuidadosa arquitectura de privacidad, el sistema de credenciales anónimas y la comodidad de la integración en el navegador, pero estas ventajas se ven mermadas por la limitada red de servidores, las funciones ausentes y el rendimiento inconsistente.